Resacón (Real) en las Vegas y Derecho a la Imagen

Para animar un poco este duro Agosto, lleno de malos augurios económicos, queremos compartir con vosotros, el último escándalo del juerguista príncipe Harry y su tratamiento en la prensa Británica. Para aquellos que hayan desconectado de veras la semana pasada, si es que eso es aún posible, os resumo que el príncipe, después de haber cumplido con su papel en los juegos olímpicos, se ha dedicado a ir de marcha, con un grupo de amigos del colegio, a la isla privada de Richard Branson y luego parada en las Vegas, para rematar una semana de juerga continua.

Durante su estancia en Las Vegas, una noche, se  unen al grupo del príncipe, unas chicas que estaban celebrando una despedida de soltera, y se ponen a jugar con entusiasmo al strip billar, como el strip pocker pero con mesa de billar, y alguien hace fotos al príncipe con su teléfono móvil , desnudo y en poses comprometidas con esas chicas. Esas fotos se publican en internet y a las pocas horas, en páginas web americanas.

Este asunto ha levantado múltiples discusiones en los foros a lo largo de la semana pasada. Desde 1) la pertinencia de ese comportamiento en un miembro de la familia real y con un rol
público que desempeña, este tema los ingleses parece que son bastante permisivos  y admiten que el príncipe aun es joven, soltero, y que “disfrute mientras pueda”, que le queda poco, 2) el papel de los escoltas reales: ¿han  de proteger sólo su integridad física o también su imagen debería ser un bien a proteger? ¿Por qué no requisaron teléfonos móviles?, 3) la deslealtad de los “amigos”, si te invita el príncipe ¡no vas por ahí sacando fotos y lucrándote! y 4) la publicación o no en la prensa del Reino Unido de las susodichas fotos.

Y este es el punto que más nos puede llegar a interesar, justo por su diametral diferencia con la normativa española, en relación a la protección otorgada a los derechos a la intimidad y a la propia imagen. Las fotos estaban disponibles en internet en páginas web americanas, pero durante 24 horas se estuvo dilucidando internamente entre el gobierno, casa real y la prensa, si se publicaban o no en medios ingleses.

Al final, así ha ocurrido: El tabloide The Sun (News Corp) las publicó y hubo coincidentes declaraciones entre Rupert Murdoch, presidente de News Corp y el Ministro de cultura Jeremy Hunt resignándose a la publicación en aras de la “libertad de prensa”. El ministro dice textualmente “Personalmente no encuentro interés público en esas fotos, pero tenemos una prensa libre (en este país) y no considero correcto que los políticos digan a los editores de los periódicos lo que pueden y no pueden publicar. Esa es una decisión que han de tomar ellos mismos”.

Sería mucho más extenso analizar debidamente el papel y el poder de la prensa en el Reino Unido y la falta de un derecho escrito y de un texto constitucional como el nuestro. Tan sólo apuntar el diferente tratamiento que, sin duda, este caso hubiese tenido en nuestro país ya que son varias las sentencias del Tribunal Supremo que han sentado una jurisprudencia muy clara sobre la limitación del derecho a la información cuando colisiona con derechos, igualmente fundamentales, como son la intimidad y la propia imagen.

El artículo 8.2 a) de la LO 1/1982, autoriza la captación, reproducción o publicación de la imagen, sin el consentimiento de su titular, exclusivamente cuando la misma haya sido captada con ocasión de un acto público o en un lugar abierto al público. Es, pues, ilegítima la captación, reproducción o publicación de imágenes, no consentidas, tomadas en un domicilio particular o en este caso, en una habitación de hotel.  El TS distingue, aquí, entre la publicación de una imagen que “representa utilidad general informativa”, y la que, “sólo se presenta como comercial, por no darse la circunstancia de responder a suceso público alguno, y sólo obedece a obtener una mayor difusión de la revista presentando a los lectores actividades
íntimas de las personas, que sólo atraen la atención de una audiencia, que se alinea con la publicación, al ser aficionada a las noticias morbosas, sin otra motivación que la curiosidad malsana por el prójimo, lo que no se puede en manera alguna fomentar”.

En este caso que nos ocupa, podemos comprobar que 1) las fotos fueron tomadas en un entorno privado, 2) a pesar de ser un personaje público, no estaba en ejercicio de sus funciones, 3) no hay consentimiento, 4) no hay interés público, 5) hay ánimo de lucro.

Príncipe Harry, en España, estas fotos no se hubieran publicado, así que tal vez deberías considerar “Resacón 2, ahora en España”, la próxima vez…

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