¿Quieres el trabajo? Dame tus claves de Facebook.

Parece ser que en Estados Unidos, tierra del “political correctness”, donde no te pueden preguntar ni por tu religión, afiliación política, inclinaciones sexuales o donde no se pueden dar referencias personales en trabajos anteriores donde se proceda a emitir un juicio de valor sobre datos subjetivos del candidato, te pueden pedir sin embargo tus claves de Facebook para echar un vistazo a tu vida online.

Los candidatos ven como en el curso del proceso de selección, llega un momento en que la empresa contratante solicita tener acceso a su Facebook personal, allí mismo o accediendo posteriormente con tus claves, claves que potencialmente podrían conservar y utilizar en otros momentos puntuales.

Se presume que la mayoría de los candidatos, en búsqueda activa, ya se han preocupado de cerrar sus perfiles y borrar los rastros de una vida pasada, que puedan entrar en conflicto con el papel que están representando en el mundo profesional. Los entrevistadores, sin embargo, quieren conocer “tu verdadero yo”, el que se muestra en las redes sociales, donde salen a la luz los verdaderos rasgos de tu personalidad, filias, fobias, tus “me gusta”, “no me gusta” y se puede comprobar con quien te relacionas. Si no encuentran nada es sospechoso; ¿estarás ocultando algo?

Está claro el interés del entrevistador, pero la pregunta no es si procede o no pedir las claves y cuando, sino algo mucho más básico: ¿Cómo pueden plantearse una intromisión así en el derecho a la intimidad de las personas en USA y no rechazarlo de plano? Es más, en el Reino Unido, ya se está hablando de que esta práctica pronto cruzará el atlántico y será posible observarla en las empresas Británicas.

Para nosotros, en España el derecho a la intimidad personal y familiar, está consagrado en el art. 18 de la Constitución Española, como uno de nuestros Derechos Fundamentales.  Tal intromisión no estaría justificada, ni en aras del interés público, ni de ningún otro derecho o bien jurídico superior. Sin embargo, vuelvo de nuevo a mi pregunta inicial, ¿cómo es posible, que el debate que se ha generado en USA, no descarte de pleno la procedencia jurídica de una conducta semejante? y que de hecho se estén dando consejos a los entrevistados del tipo: a) accede tu a Facebook y deja echar un vistazo pero no des las claves, o b) ofréceles Linkedin, que es mas aséptico y profesional, c) si todo falla, mejor búscate otra empresa, porque al fin y al cabo no te interesa un empleador semejante (claro que en tiempos de crisis a veces esta opción es un tanto difícil).

Este supuesto de confusión, entre las esferas profesionales y privadas de las personas, se puede relacionar con casos conocidos recientemente en el Reino Unido referentes a despidos de periodistas, por opiniones vertidas fuera del trabajo, en cuentas personales de Twitter, o el de un trabajador que en su perfil de Linkedin junto a su CV marcó la opción referente a que estaba contemplando nuevas oportunidades de trabajo… Para concluir, os traslado una duda, ¿creéis que puede llegar esta tendencia a España?

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