¿Fakebook o Fakebloof?

Corría el año 2000 y por aquel entonces trabajaba en Londres y en una empresa del Silicon Valley que se dedicaba a licenciar tecnología audiovisual. Eran los tiempos en los que los jóvenes con talento dejaban los bancos, las consultoras de renombre, incluso las grandes marcas de gran consumo para emprender el salto online. Cualquier proyecto, esbozado en servilletas de bar, que tuviera relación con internet, tenía financiación y la ambición de comerse el mundo. Los empleados pasaban buena parte del día observando las cotizaciones en Nasdaq, porque literalmente, en pocas semanas, sus “stock options” podían convertirse en cifras de varios ceros.

Gradualmente la burbuja perdió fuerza y solo unos pocos consiguieron materializar el sueño del e-commerce. Muchas empresas desaparecieron, los jóvenes brillantes volvieron a enviar sus CVs a las empresas de toda la vida y las cosas volvieron a su sitio.

Hasta el pasado día 18 de mayo, cuando volvimos a ver en prensa la palabra “.com bubble” en relación a la IPO de Facebook. El evento ha sido analizado de manera muy similar por todos los medios de comunicación y no pretendo en este post repetir, ni tampoco descubrir nada terriblemente nuevo, pero sí compartir algunas reflexiones que nos dejan a muchos profesionales del derecho mercantil bastante perplejos.

En primer lugar, que una salida tan anticipada, no sea supervisada escrupulosamente por la SEC y no cumpla los requisitos de publicidad previos. Al parecer los avalistas no divulgaron información privilegiada sobre las verdaderas proyecciones de ventas de Facebook.

Ahora, una semana después, todo el mundo tiene clarísimo, que las perspectivas de ingresos a través de e-commerce en redes sociales, son mucho más modestas de lo que inicialmente se anticipaba y que las redes sociales son, aun, un terreno a explorar en su capacidad de traducir “me gustas” por ventas tangibles.

Luego, llega el día D y resulta que Nasdaq no funciona bien y que durante casi una hora se pierden operaciones de gran importancia para brokers e inversores de todo el mundo.

Pasada una semana, la acción ya ha perdido un 16% de su valor y se prevé que continúe en caída, puesto que se está cuestionando pública y abiertamente la IPO.

Los abogados de EEUU se frotan las manos ante un nuevo “el dorado” legal: no hay nada como tener un demandado lleno de dinero para ver la industria legal florecer. Facebook no sólo tendrá que hacer frente a numerosas demandas de particulares que cuestionan el precio de salida a bolsa, sino también del gobierno contra los avalistas, y de los avalistas entre sí, a la hora de exculparse, gobierno contra Nasdaq…. Las combinaciones son infinitas.

Desde este punto de vista, sí que tendremos una burbuja, pero de legal services. Entretanto, seguimos a la espera de ver cómo el marketing directo puede operar a través de redes sociales.

Sin comentarios | Leído 118 veces

Tu puedes enviar una respuesta, or trackback desde tu propio site.

Deja un comentario

*